El estancamiento de la productividad: por qué la tecnología ConTech no logra mover la aguja
La madera contralaminada dejó el prototipo y entró al mercado. Qué cambia para el cálculo estructural.
La industria de la construcción es, junto a la agricultura, uno de los sectores económicos con menor crecimiento de productividad en las últimas cinco décadas a nivel global. A pesar del surgimiento de cientos de startups de tecnología para la construcción (ConTech) —desde software de control de faena hasta visores de realidad aumentada—, el margen operativo de las empresas constructoras sigue rondando un exiguo 3% al 5%.
La fragmentación de la cadena de valor como freno a la adopción
El problema no es la falta de tecnología, sino la estructura contractual del sector. Mientras las fases de diseño, adquisición, construcción y operación estén atomizadas en decenas de subcontratistas que compiten por el precio más bajo a corto plazo, nadie tiene el incentivo económico para invertir en capacitar personal o estandarizar software que beneficiará al siguiente actor de la cadena.
Llenar una obra de aplicaciones en teléfonos no resuelve la productividad si el modelo de contrato sigue premiando al subcontrato más barato y descalificado.
La recomendación práctica: avanzar hacia modelos de contratación colaborativa (como contratos tipo NEC o IPD – Integrated Project Delivery), donde los ahorros logrados gracias a la digitalización y la reducción de plazos se repartan contractualmente entre el mandante, el diseñador y el constructor principal.